A seis meses del ataque sexual que sufrió una niña de 13 años en la localidad de Colombres, nadie ha podido dar con el violador. A fines de abril se había detenido a un sospechoso, pero las pericias descartaron que se trate del autor del abuso y quedó en libertad.
El jueves 20 de marzo, a las 14.30, la víctima caminaba junto a una prima de su misma edad y a un niño de dos años por un callejón de Colombres. En ese momento se acercó un hombre que los amenazó con un arma de fuego y los obligó a meterse en medio de los cañaverales. Allí violó a la niña, delante de sus primos.
Ese hecho revolucionó al pueblo. Mientras la víctima estaba internada en el hospital del Niño Jesús y recibía asistencia psicológica, los vecinos encabezaron una pueblada que culminó con la comisaría incendiada y el desplazamiento del policía que estaba a su cargo.
Un par de semanas después, cuando la niña recibió el alta médica y estuvo en condiciones de declarar, relató lo sucedido en cámara gessel. Con ese testimonio y el de su prima, que había presenciado el hecho, los policías elaboraron un identikit del violador. Antes de que finalizara abril, y después de varios allanamientos, el supuesto violador se entregó en la Dirección General de Investigación Criminal y Delitos Complejos de la Policía.
La fiscala de Instrucción de la VI° Nominación Adriana Reinoso Cuello pidió su detención y ordenó que le tomaran muestras de ADN para que sean comparadas con las que habían tomado de la ropa interior de la víctima. Finalmente, ese estudio arrojó un resultado negativo y, ante la falta de pruebas, el único sospechoso recuperó la libertad.
El domingo se cumplieron seis meses del abuso sexual que sufrió la niña. Todavía nadie sabe quién fue el violador y si se encuentra entre los pobladores de Colombres.